Los huertos urbanos cada día son más populares. Es una solución popular y sostenible adoptada cada vez por más núcleos urbanos. En Nativum apoyamos el aumento de los huertos en las ciudades, el consumo de productos locales, los productos ecológicos y el movimiento zero waste. Si aún no sabes en qué consisten sigue leyendo y te lo contamos.

¿Qué son los huertos urbanos?

Un huerto urbano es un huerto como indica su nombre, la diferencia radica en que está ubicado en la ciudad, lo que propone una gran diversidad de ellos según sea su finalidad (educativos, terapéuticos, ocio, producción…) y el entorno en el que se dispongan y al que deberán adaptarse (patios, balcones, plazas, espacios abandonados…). 

Los huertos urbanos son un desafío porque hay que planificar una estrategia de cultivo para optimizar las condiciones que haya en el lugar en el que queremos plantar los alimentos. El resultado del esfuerzo será el orgullo de poder disfrutar de nuestra propia cosecha de hortalizas, verduras, legumbres y/o frutas, además de embellecer el lugar.

¿Cuáles son sus orígenes?

Históricamente, este movimiento tiene sus orígenes en la segunda mitad del siglo XIX, un periodo lleno de cambios: Revolución Industrial, aparición de la locomotora, éxodo rural… Las ciudades se llenan de campesinos que generan una clase obrera en un entorno de pobreza y es entonces cuando el gobierno y la Iglesia les ceden espacios para que puedan cultivar sus alimentos y paliar así su situación económica, son los llamados “huertos de los pobres”.

  En la primera mitad del siglo XX, época de las grandes guerras vuelven a proliferar ya que fueron indispensables para asegurarse el alimento, se llamaron “Victory Garden” o “War Gardens”. En EEUU, Reino Unido y Alemania se usaron jardines, parques y hasta campos de fútbol para concienciar a la población, a través de la propaganda “Dig on for Victory”, que cultivaran sus alimentos.       

En los años 60-70 vuelve a haber un resurgimiento de los huertos urbanos; esta vez responden a iniciativas de los movimientos ecologistas que buscan una nueva y mejor forma de autogestión, la integración de grupos sociales excluidos y el desarrollo de comunidades.  

En España, al igual que en el resto de Europa, surgieron huertos urbanos como respuesta a la precariedad. A partir de los años 50 se produce una gran migración hacia las ciudades industriales haciendo que en Madrid o Barcelona encontrásemos “Las huertas de la periferia”. Durante estos años el Instituto Nacional de Colonización (INC) incentivó a los Ayuntamientos para poner a disposición de las familias del municipio terrenos para cultivar y crear así los “Huertos Familiares”.

En los años 40, el 70% de la población española se dedicaba a la agricultura; en el año 2000, la cifra descendió a un 7%. 

Desde los años 90, la Administración Publica regula y fomenta el uso de terrenos municipales para la creación de huertos urbanos. 

Los huertos urbanos ganan popularidad con el paso del tiempo.

Actualmente, cada vez son más las personas que participan en un huerto urbano o tienen huerta en casa. Estos espacios verdes, sostenibles y de ocio están teniendo un gran reconocimiento a la hora de aplicar planes de desarrollo de espacios públicos. 

Además, son reconocidos como espacios para desconectar, como una herramienta de educación ambiental, desarrollo de terapias y entrenamiento para todos, donde la Tierra vuelve a estar en contacto con lo humano, lo social, generando todo un tejido colaborativo entre asociaciones, colectivos y familias. 

Los huertos urbanos, también llamados jardines comestibles, contribuyen a mejorar el paisaje en las ciudades favoreciendo el espacio público de los ciudadanos. 

Esta iniciativa promueve prácticas ecológicas como el consumo local, la conciencia sobre el reciclaje de residuos (se puede hacer compost que usaremos in situ), la disminución de la contaminación atmosférica y reducción de los gases de efecto invernadero, así como la limitación de riesgos de inundación.

Con los huertos urbanos contribuimos al aumento de la biodiversidad, que puede cifrarse en un 30% más de especies y un 50% de seres vivos, así como al conocimiento y protección de variedades locales de plantas y hortalizas.

Incluso durante el confinamiento se autorizaron las salidas para atender los huertos urbanos para el consumo propio.

Como vemos, participar en un huerto urbano, es una buena forma de empezar el ecoactivismo. en Nativum apoyamos el aumento de los huertos en las ciudades, el consumo de productos locales, los productos ecológicos y el movimiento zero waste.

Desde Nativum vamos a compartir mucha más información y también queremos saber de vosotros y de vuestras iniciativas. No dudéis en dejarnos vuestras opiniones.  ¡Únete a la Tribu!

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